Us versus the earthquake
‘The earthquake versus us’ podría ser un mejor título, porque puta que nos hizo daño, a todos, el tembleque que tuvimos hace dos años.
‘The earthquake versus us’ podría ser un mejor título, porque puta que nos hizo daño, a todos, el tembleque que tuvimos hace dos años.
Levantarse a las 3 de la tarde, almorzar, ser una ameba. Hacer vida social con la Vicky y la Sancha y luego salir a carretear con la Xiomy y los cabros. Quedarse en una fogata hasta cerca de las 8 de la mañana y volver a casa. Dormir y hacerlo todo de nuevo. Esas fueron las últimas vacaciones que pasé con la Vicky. No recuerdo bien el año. Nos fuimos con la Sancha, una de sus mejores amigas. También con la Xiomy, hija de la Sancha y ex-ex compañera de colegio de mi hermana. La Gaby no aparecía en nuestras vacaciones hace ya varios años, el espíritu hippie la tenía, por esos días, recorriendo el sur y norte de Chile a punta de dedo y carpa.
Hace ya un buen rato que nuestros veranos tomaron caminos separados. La Vicky se divorció del mar y pasó a quedarse en Santiago. La Gaby comenzó a hacer viajes cada vez más largos, recorriendo partes de Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador y varios más que no recuerdo. Viajes que hasta el año pasado eran sin comodidades. Dedo, carpa, dedo, carpa. Se iba por dos meses con poco dinero y sobrevivía. Volvía sucia y con sus dreadlocks. Mis viajes, sin embargo, siguieron parecidos solo que sin la Vicky. Con el dinero necesario me mando a cambiar un par de semanas a destinos no muy lejanos (una hora y algo de viaje, Algarrobo casi siempre).

Las dos hermanas de mi abuela tuvieron cáncer: una está viva, la otra falleció. Una de las dos hijas de mi abuela falleció en sus 40 por lo mismo. La Vicky y mi abuela son las únicas dos mujeres adultas de la familia que aún no pasan por cáncer. Mi abuela, con 75 años, ha tenido suerte. La Vicky, hace no mucho, nos hizo pasar un susto.
— La Vicky (mientras hacíamos la lista del supermercado)
La Vicky no tiene filtros. Siempre ha tenido cero problemas para hablar de sexo —no, no piensen que eso es bacán, he tenido que escuchar sobre el ‘tamaño’ de mi viejo— y menos problemas tiene para mostrarme un video navideño como el que pondré al final. Estoy seguro que de haber existido YouTube cuando era niño, la Vicky habría proyectado el video en medio de la cena para ver nuestra reacción.. En el fondo, la Vicky es malvada.
Todos quedan en shock al conocerla, porque ni mis profesores, amigos o incluso la que fue la directora de mi colegio se salvaron de la Paty Cofré que tengo en casa. Es más ¿qué Paty Cofré? ¿qué Rosa Espinoza? La Vicky, señores, humilla a la Paty y a la Rosa en dos segundos. Igual ser así es el toque de la Vicky, todos la aman por eso, por desfiltrada.
El video:
El viernes fui a comprar al Parque Arauco con la Vicky. Me debía mi regalo de cumpleaños y me iba a comprar ropa por navidad. Sí, fui con ella a comprar mi regalo de navidad. La Vicky es pésima haciendo regalos, no se dedica a ello. Tanto así que los packs de crema-perfume / crema-crema / perfume-desodorante tiemblan al verla entrar por el supermercado. Para ella son el regalo perfecto, para sus víctimas —muchas veces yo— un palo insoportable.